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Cacho es dulce amor y pasión.

Dulzura Artesanal en Casalarreina

Es un obrador con historia en Casalarreina.
Un lugar donde el aroma a bizcocho recién hecho te abraza antes de cruzar la puerta.
Donde el café se sirve con tiempo,
y los dulces saben a infancia, a hogar, a “quédate un rato más”.

Aquí no solo vienes a comprar.
Vienes a respirar, a hablar, a estar.
A empezar el día con calma o a cerrarlo con algo rico entre las manos.

Cacho nace del amor por lo artesanal,
del respeto por lo que fue
y del deseo profundo de crear un espacio con alma.

Somos familia.
Somos obrador.
Somos tradición que continúa.

Y queremos ser tu lugar seguro.

El lugar donde puedes ser feliz y gordo a la vez.

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Acerca de nosotros

🤍 NUESTRA HISTORIA

Cacho no nace de una estrategia.
Nace de una oportunidad… y de un latido.

Este local llevaba más de 60 años abierto.
Era el único obrador del pueblo.
Un lugar emblemático, lleno de recuerdos,
de desayunos tempranos,
de meriendas compartidas,
de generaciones enteras creciendo entre dulces.

Cuando se cerró, algo se apagó en Casalarreina.

Y entonces lo vimos.

Nosotros siempre hemos vivido de cara al público.
Siempre entre gente, entre barras, entre historias.
Yo acababa de ser mamá de nuevo.
Mi madre seguía siendo pastelera incluso en su casa.
Mi pareja trabajaba en una fábrica, soñando con tener algo propio.

Mi madre y yo llevábamos años diciendo:
— Algún día venderemos dulces.
Yo soñaba con una pastelería, cafetería, tetería, librería…
Ella tiene manos de oro.
Yo sé contar historias.

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No lo buscamos.
Pero nos encontró.

Nos gustan las cosas con historia.
Nuestra casa la tiene.
Nuestra vida la tiene.
Y este obrador… también.

Hoy somos parte de la cultura dulce de un pueblo.
Hoy ponemos alma, sudor y lágrimas en cada receta.
Hoy queremos que Cacho vuelva a latir.

No solo para vender.
Sino para ser refugio.
Para ser encuentro.
Para ser hogar.

Porque creemos que los lugares también cuidan.
Y Cacho está aquí para hacerlo.

Y de pronto, ese lugar con alma quedó vacío.

🌿 QUIÉNES SOMOS

Cacho es familia.
No solo la que se ve, sino también la que empuja desde atrás, la que anima, la que sostiene cuando flaquean las fuerzas.

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🧁 La pastelera madre

Es la mano firme. La abuela de los bizcochos. La que entiende las masas, los tiempos, el punto exacto del horno. Tiene carácter, sonrisa y manga ancha. Es la guardiana de las tartas, de las recetas que no fallan, y de esa forma de hacer las cosas “como antes”, pero con amor de ahora. En cada dulce suyo hay experiencia, constancia y verdad.

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🤍 La cara del obrador

Es la que te mira a los ojos. La que te dice “buenos días” como si te conociera de siempre. Dulce, simpática, cercana. La que está dentro y fuera de la barra. La que cuenta historias, cuida detalles y pone palabras al alma de Cacho. Es presencia. Es abrazo. Es la voz del lugar.

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🔧 El que lo hace posible

Es el resolutivo. El que gestiona. El que sostiene cuando hay que decidir. A veces rudo, muchas veces simpático, siempre necesario. Está en la barra cuando hace falta y detrás cuando todo tiene que funcionar. Es estructura. Es empuje. Es realidad.

Y detrás de nosotros, una familia entera apoyando,
y el señor Cacho, que desde dentro mantiene vivas
algunas de las recetas de siempre.

Porque este obrador no es solo nuestro.
Es de todos los que creen que un dulce puede cambiarte el día.
Y que un lugar puede convertirse en hogar.

🏡 NUESTRO OBRADOR

Un obrador es mucho más que un lugar donde se hornea.
Es un espacio de creación.
De silencio temprano.
De manos llenas de harina.
De madrugadas que huelen a masa viva.
De bandejas que salen del horno como pequeños regalos.

Para nosotros, Cacho es eso…
y algo más.

Es un lugar real, cuidado con alma.
Un sitio donde se respira infancia.
Donde cada rincón quiere decirte: estás en casa.

“Aquí puedes ser feliz.  Y si engordas un poco… mejor.”

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